Los beneficios de los cuidados y las instalaciones
El principal atractivo de un hotel spa reside en la calidad de sus tratamientos. Los programas de bienestar incluyen tratamientos estéticos para devolver el brillo a la piel y rituales de relajación para calmar la mente. Los beneficios se notan desde la primera sesión: el calor de los baños y las piscinas reduce el estrés, mejora la calidad del sueño, estimula la circulación sanguínea y elimina toxinas.
Los hammams difunden un vapor caliente que alivia las tensiones musculares y favorece el sueño, mientras que los chorros de masaje de los jacuzzis relajan los músculos y calman el cuerpo. Lejos del ajetreo diario, estos espacios están pensados para relajarse y reequilibrarse; una estancia en un spa también beneficia a la mente: al reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño, se recupera una sensación duradera de bienestar.

